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| FIGURA 1 |
No se sabe cuándo el ser humano descubrió por
primera vez la notable propiedad de una superficie curva de vidrio para
inclinar la luz y formar imágenes. Los anteojos se fabricaron por
primera vez en Europa en el siglo XII y el primer microscopio compuesto (de dos
lentes) fue construido a fines del siglo XVI. A
mediados del siglo VII unos científicos pioneros habían utilizado sus
microscopios caseros para descubrir un mundo que nunca se había revelado. El
descubrimiento de las células (fig 1) finalmente se acredita
a ROBERT HOOKE, microscopista ingles quien a los 27
años fue premiado con el puesto de guardián de la Royal Society, la academia
científica más antigua de Inglaterra.
Una de las muchas cuestiones
que HOOKE intento responder fue ¿Porque los
tapones hechos de un corcho eran tan adecuados para mantener aire dentro
de una botella? En sus propias
palabras: "Tome un pedazo de corcho
limpio y con un cuchillo tan afilado como una navaja de rasurar lo corte en
pedazos y luego lo examine con el microscopio. Me pareció percibir
cedillas”. En realidad lo que HOOKE había observado
eran las paredes vacías de un tejido vegetal muerto, paredes que originalmente
fueron producidas por las células vivas que la rodeaban.
